Divorciadas

¿Cómo es el cerebro de un adicto al sexo?

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El objetivo del presente estudio es re construir el significado de este concepto en la contemplación de la violencia grave contenida en los informativos de televisión. Para ello se analiza el discurso generado en 16 grupos focales tras el visionado de 4 videos que mostraban noticias violentas. Palabras clave: Morbo, Violencia, Discurso, Efectos televisivos. Abstract: The increasing violence broadcasted by the media is subject of concern and social interest.

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Denial es cotilleo, tampoco morbo. Es austere curiosidad humana Secretos que suceden en la cama y que llegan a las consultas. Para poder soltar toda la angustia que los pacientes llevan dentro es necesaria una gran confianza que se sustente sobre tal principio. Con todo, siempre hay información que traspasa las puertas de los gabinetes. La sexóloga Celeste Hirschman avisa de que no hay recetas para todos los problemas eróticos, pero siempre que una nueva pareja llega a su consulta les obsequia con un importante consejo: abrir su mente para admirar el sexo desde un punto de vista diferente. La causa que se oculta tras la disminución del ambición guarda mucha relación con las diferentes expectativas de cada uno de los miembros en la cama.

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El primer estudio en investigar la acción cerebral de los adictos al amor ha descubierto similitudes con aquellos que sufren de adicción a las drogas. Cuando en el famoso actor Michael Douglas fue admitido en una ambulatorio de rehabilitación, las causas de su internamiento llamaron la atención sobre un concepto hasta ese entonces novedoso: la adicción al sexo. Pero existe una polémica sobre si la gente puede volverse adicta a los comportamientos sexuales, incluido ver pornografía. El estudio mostró que se activaban los mismos centros de recompensa que los que se activan en el cerebro los de los adictos a las drogas cuando ven su sustancia predilecta. Dos de los hombres que participaron en el estudio habían perdido su empleo tras consumir porno en el lugar de trabajo, y cuatro de ellos dijeron que la pornografía era una faceta de evitar las agencias de lenocinio y los fetiches. Luego compararon los resultados obtenidos entre gente que reporta un comportamiento sexual compulsivo y personas sanas. Los resultados, publicados en la revista PLoS One, mostraron mayores niveles de actividad en aquellos adictos en tres partes específicas del cerebro: el estrato ventral, el córtex del cíngulo anterior y la amígdala.

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Esto se debe en gran parte al hecho de que las etiquetas de identidad sexual que las personas adoptan no siempre concuerdan con su actitud sexual real. En particular, he abierto que hay muchas personas que dicen que son heterosexuales, pero que informan haber tenido parejas del mismo amor. Incluso he visto algunos estudios en los que las personas autoidentificadas como heterosexuales con experiencias con personas del mismo sexo superan a todos los individuos identificados como no heterosexuales juntos. Si bien es tentador decir que estas personas son secretamente homosexuales o bisexuales y no han salido del clóset, un nuevo estudio publicado en Archives of Sexual Behavior sugiere que esto podría ser una simplificación burial chamber y que hay hasta seis tipos diferentes de personas que se identifican como heterosexuales que, sin embargo, tienen experiencias homosexuales. Un total de 14, estudiantes describió un ligue reciente, de los cuales el 5 por ciento ligues involucraban a una pareja del mismo sexo. Este subgrupo fue el centro del estudio. De quienes informaron haber tenido relaciones homosexuales, el 12 por ciento de los hombres y el 25 por ciento de las mujeres se identificaron como heterosexuales. Es justo pensar que estas personas se encuentran en las primeras etapas de declararse como gay o bi.

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